
Soy anfitriona...Deberán saber que en otra oportunidad ustedes serían mis víctimas pero en esta ocasión solo busco vuestra compañía...Compartir gustos y momentos agradables...Yo los invito a caminar a mi lado en las tinieblas...Yo los invito a entrar...Los guiaré para que vuestros ojos se deleiten ante miles de mundos creados por mágicas manos...Y a veces los dejaré entrar a mi propio mundo que encontrarán en mis palabras... Solo se pide que dejen vuestra huella...Vuestro susurro...Vuestras miradas...En definitiva vuestra presencia para poder existir...Si ustedes están ahí...Yo siempre estaré aquí...Envuelta en tinieblas...
Un saludo muy sincero..
jueves, 12 de mayo de 2016
El Código de honor del dominante
En el Japón medieval, la sociedad ha sido dominada por una clase de guerreros que unía el arte de la guerra con la filosofía, religión y un estricto código de conducta. Guerreros ejemplares, los samuráis se han convertido en un símbolo de honor. Ellos seguían siete principios que, adaptados pueden ser usados para maestros. Qué hay de común entre los samuráis y maestros? Ambos deben demostrar fuerza mezclada a la rectitud, la compasión y la protección. En un período en el que cada vez más aparecen falsos maestros, maestros de circo, que están interesados solo en el sexo fácil, guiarse por un código de honor sirve para diferenciar los maestros verdaderos de los simples aprovechadores. El primer principio del bushido es gi, que significa rectitud, la justicia, la honestidad. De la misma forma, un maestro debe ser justo y honesto. Debe dejar bien para su sub cuáles son las reglas y mantener la relación a partir de estas normas. El segundo principio es yuu - coraje. Un dominante debe proteger su sumisa. El tercer principio es jin - compasión. De la misma manera que debe ser firme con su sumisa, un dominante también debe demostrar compasión. Un ejemplo simple son casos de enfermedad. Si su sub está enfermo, él debe demostrar compasión, cuidar de ella. No tiene sentido que siga exigiendo de ella lo mismo que requeriría cuando ella está sana. El cuarto principio es el rey - cortesía. Ya tuve sumisas que se sorprendieron con mis modales, porque esperaban alguien rudo, agresivo. No hay ninguna razón para un dominante no ser educado. Yo digo que un dominante que grita y ofende es porque ya perdió la autoridad. Un maestro de verdad habla sin levantar la voz y es inmediatamente obedecido si está delante de una sumisa de verdad. El Quinto principio es makoto - honestidad. Un dominante no miente. No engaña. Tampoco tiene dos palabras. Si él dice que hará algo, él lo hará. El sexto principio es meiyo - honor. Un maestro de verdad es un honor y sigue rigurosamente los principios que guían la relación BDSM. Finalmente, el séptimo principio es chuu - lealtad. Un dominante es leal para con su o sus sumisas.
La dicha en la esclavitud "¡Por fin una mujer que confiesa! ¿Confiesa el qué? Eso que las mujeres siempre han rechazado ( pero nunca tanto como hoy). Aquello que los hombres les han siempre reprochado: que no dejen de obedecer a su sangre; que en ellas todo sea sexo, incluso sin cesar su espíritu. Que habría que alimentarlas sin cesar, lavarlas y maquillarlas, sin cesar pegarlas. Que necesitan simplemente un buen amo y un amo que desconfie de su bondad, porque ellas, para hacerse amar por otros, utilizan todo el ardor, la alegría y el carácter que les infunde nuestra ternura en cuanto ésta se les manifiesta. En suma, que has de llevar el látigo cuando vas a verlas. Son pocos los hombres que no hayan soñado con poseer a una Justine. Pero, que yo sepa, ni una sola mujer había soñado con ser Justine". La dicha en la esclavitud - Jean Paulhan
Una Venus en ,,, Ah! ¡Cómo extraño ser golpeado!”, se quejó Leopoldo, poniendo los ojos en blanco. Incluso el que tenía todavía “en compota”. Llevaba una temporada de recuperación en un hospital de Lindheim (Alemania) luego de que la punta de un rebenque se le llevara casi un ojo, junto a un cuarto de su cara. Hay un morboso placer en el dolor. Para quien lo causa y para quien lo recibe. Dicen, no sé. Mientras dos estén de acuerdo (quien dice dos, dice tres o cuatro) y los vecinos no se quejen, en privado, todo vale. La historia de sádicos y masoquistas se remonta mucho más que un barrilete. Pero hubo dos hombres que, separados entre sí por un siglo, dieron sus nombres a prácticas sexuales opuestas y complementarias. Sade y Masoch. De ellos derivó el masoquismo, el sadismo, y ambos en un mismo combo: sadomasoquismo. La erotización por el dolor, como ven, no es cosa novedosa. Cada vez que el mundo atraviesa un desasosiego, sobreviene la falta de deseo sexual. Entonces, la sociedad de los poetas vivos aprovecha y mete mano sobre material ajeno. Y promete sensuales paraísos perdidos, con auxilio de la infaltable pastillita azul.,, Aquel paciente austríaco del hospital de Frankfurt era Leopold von Sacher-Masoch, un aristócrata ocioso que puso de moda el gozo inverso al sadismo. Pedir que lo golpeen con furia para alcanzar un orgasmo más completo y duradero. Una manera algo burda de describir el placer sutil de la sumisión, que está entre las parafilias sexuales más comunes; el masoquismo. La subcultura BDSM (Bondage –atar con sogas–, Disciplina, Sadismo y Masoquismo) dio pie a una nueva ola de films y piezas teatrales “de tocador” y alimenta las ventas millonarias de la mediocre 50 sombras de Grey; la serie de novelitas picantes de Erika Leonard James. En cuanto a Sade, el “divino marqués” Donatien Alphonse François, no era marqués sino conde (y se sabe: el que es conde, siempre esconde). Vivió entre 1740 y 1814 y produjo sus perversiones eróticas a finales del siglo XVIII, al borde del final de la gran fiesta de los Luises de Francia, para despabilar amas de casa aburridas y burgueses anorgásmicos. El actual “porno para mamás” no sería sino la enésima y descafeinada onda de choque de la explosión erótico-literaria que sacudió Europa en los siglos XVIII y XIX. El éxito fue clamoroso. No. No fue clamoroso, sino en voz baja como corrió la noticia por los relamidos salones de Versalles. Nadie confesaba haberlo leído, pero lo habían leído todos. Al contrario de la Biblia, que todos dicen leer y casi ninguno leyó. Aquel suceso editorial le duró poco al marqués-conde. La revolución de 1789 le aguó la pascua, con prisión y todo. Sade puso de moda el hacer sufrir a la amada amante con una mano (sería en general la izquierda), mientras escribía las páginas de Los crímenes del amor (con la derecha). O viceversa. El placer mejor vendría entonces a cargo de los ambidextros. Pero volvamos a Masoch que tiene ahora tanta actualidad. Venus en piel acaba de trepar a los escenarios porteños en una “versión” con efecto “teatro dentro del teatro”, del norteamericano David Ives. Allí reluce, una vez más, la eterna femme fatale que acaba llevando las riendas o blandiendo el látigo. Sobre esa idea sobrevuela la imagen de la tarántula y la viuda negra, que devora a su macho tras la cópula. Un sensual juego de confusión de roles entre ser un director y una actriz, amante y domador, diosa y mortal. En ese tono, también cabe La mujer y el pelele (La femme et le pantin) de Pierre Louÿs (en cine con Bardot según Vadim). Conocida tradicionalmente en castellano como La Venus de las pieles (Venus im Pelz, 1870) la novela corta de SM desató una erótica que en los tiempos nuevos arroja mucha agua al molino del cine y el escenario. Ella, Wanda, es el ama. Él, Severín, su esclavo. En el desarrollo clásico del género, se juega el contrasentido del dominador dominado y mediante un contrato ambos se comprometen a ejercer sus respectivos roles de dominación y sumisión: servidumbre sexual, travestimiento, sexos cruzados y otras confusiones. La adaptación más reciente al cine va firmada nada menos que por Roman Polanski sobre libreto de Ives (hubo otras de Jess Franco y Massimo Dallamano). “El dolor tiene para mí un encanto raro. Nada enciende mi pasión mejor que la tiranía, la crueldad y, sobre todo, la infidelidad de una mujer hermosa”, afirma Severín, mientras Wanda le clava su tacón, como una navaja, a la altura del corazón. Nada es original, todo es referencial en la vida, en el sexo y el arte (lo raro, lo oscuro, lo secreto, se convierte en producto de venta libre o, mejor aún, restringida): la piel se sustituye por un símil sintético comprado en Once. Todo se trivializa. Se torna en vulgar, carente de interés. Madonna creó polémica hace unos años cuando salió al invierno londinense vestida con cuarenta chinchillas. Rápidos y furiosos, los defensores del derecho animal organizaron una campaña de protesta acusándola de frivolidad; por un quítame de ahí esos pelos que no son tuyos. Lo perfecto es enemigo de lo posible. La visión de La Venus del espejo, un óleo de Tiziano, de 1555, disparó en Masoch sensaciones táctiles enervantes que pasaron a la idea central de su novela. Tal vez fuera el mórbido contraste del cuerpo blanco y desnudo de la diosa, apenas velado con el manto bordeado de armiño que cubre su seno y el pubis. El dibujo que exhibe el maestro es de gran belleza, añadiendo un efecto atmosférico que parece difuminar los contornos. Ese efecto que los plásticos llaman “impresionismo mágico”. Tiziano la conservó hasta su muerte, en 1576, tal como el maestro Leonardo mantuvo consigo La Gioconda. Algo especial deben tener ambas pinturas para que sus autores no pudieran separarse de ellas. Las dos mujeres enigmáticas son un desdoblamiento de algún repliegue arcano de estos hombres geniales y complejos. Pocos reparan en el núcleo conceptual de la composición. Su impresionismo a la vista de cualquiera pero oculto a los que no desean verlo. Pocos reparan, insisto, en lo más curioso de la Venus. El oxímoron de Tiziano. El oxímoron combina dos opuestos para generar un tercer concepto de nuevo sentido. El óleo muestra una mujer espléndida, en el cenit de su juventud (un tanto rechoncha para nosotros, sí). La belleza manierista que influye en la madurez de Tiziano). Venus triunfante se mira en el espejo que dos amorcillos sostienen ante ella. Pero lo que se refleja en el cristal es una dama madura, de carne decadente, la mirada bobina…). Tiziano pintó lo efímero del presente, y lo enfrentó con lo implacable del futuro. Es inevitable deducir que los juegos de crueldad sexual que se desataron en Masoch son una distracción mientras la naturaleza continúa corroyendo nuestra vanidad. Detrás del cajón de abajo de su placard (¡no lo niegue!), usted o su marido tienen escondido esos arneses que nunca se atrevió a blanquear y que podrían salvar su matrimonio del bostezo. ¡Fuera el batón floreado, los camisones de monja! ¡Vengan silicios, mordazas y corsés de acero! Como una Cenicienta vuelta princesa, o Lou Andreas Salomé de andar por casa, en cuanto se calce las botas de los tacones altos y dé tres pasos sin caerse, ¡ya le hará saber a su marido lo que es bueno! Échele al cuello la cadena de Bobbie. En cuanto regrese de la oficina, corte sobre su cabeza la barrera del sonido con un golpe de fusta y ¡a gozar y hacer sufrir, que se acaba el mundo! Usted sabe y puede.
“Hay palabras que matan, hay palabras que dan la vida, hay palabras que enamoran y hay palabras que caen en el olvido. El viento se las lleva, las olas las acercan, algunas puertas nos las abren, mientras otras nos las cierran.” Me llegó este texto y me emocionó, por eso deseo compartirlo… (maravilloso regalo gracias ) -A toda mujer con alma sumisa. Hoy solo escucho el silencio de mi Alma Diferente , de otra manera, brotan palabras para ti, mujer sumisa…….. Gracias por existir y anhelar junto a ti un alma dominante cada día Tu Amo es todo pero sin ti nada Que la felicidad de tu Señor sea tu horizonte diario…. …hace que despierte su orgullo cada día Porqué con todo tu valor eres feliz a sus pies Siendo delicioso ver su responsabilidad valorada. Cuando te vistes… para Él, bella…. con el vestido de la confianza Y cuando bajas la mirada dulcemente….. se huele y se palpa tu respeto Y se siente plenitud mirando como vuelas mientras te acurrucas entre sus pies. Así que gracias por todo ello ….y… Por mostrar tu más sincera humildad limpia de dudas y barreras Por buscar los ojos del Amo, para encontrar tu guía y tu fuerza Por como haces que a sus pies se detenga el tiempo …….. y brote ante él la alegría. Por ser la tierra que besa sus pasos Por transmitir diariamente tu devoción por tu dueño Y vivir con claridad y tranquilidad lo que sientes, algo hermoso para nuestros ojos. SR Corsario BDSM
El Triskel celta simboliza el ciclo de la vida. Está vinculado a la magia de los elementos de la naturaleza, el arte y las leyendas celtas, y según su filosofía, significa la evolución. Es el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Refleja el principio y el fin de las cosas, la eterna sabiduría. Para los druidas celtas el triskel era símbolo de pasado, presente y futuro y ellos, como sacerdotes, eran los únicos que podían portarlo ya que éste amuleto estaba dotado de un misterioso poder… Si lo observamos con detenimiento podemos comprobar que está compuesto de tres espirales que entran y salen en un círculo. Estos dos sentidos de giro representan la dualidad de las fuerzas que están en permanente interacción en la naturaleza, y por su número, el tres, representan también el equilibrio. El número de elementos que conforman el triskel es de nueve, dos veces tres espirales y tres círculos interior. Éste número representa las grandes realizaciones mentales y espirituales, es el número de la iniciación, porque marca el final de una fase de desarrollo espiritual y el comienzo de otra fase superior. Y si añadimos el círculo exterior conforman los diez elementos, el número que se asocia al concepto de plenitud, talento, belleza, virtuosismo y precisión. El círculo exterior tiene la doble cualidad de representar la totalidad, la eterna evolución, movimiento, vibración y el perpetuo aprendizaje. .......................................... Nuestro triskel, el de BDSM fue inspirado por el mecanismo de reconocimiento usado por los miembros de la Sociedad de Roissy, de la novela “Historia de O” de Pauline Reage. En el primer capítulo, lo describe así: “curiosos anillos de hierro, con un círculo interno de oro, con el sello grande y pesado, como el de los caballeros, pero más abultado, que tenía, incrustado en oro, una especie de rueda con tres rayos, cada uno de los cuales formaba una espiral, semejante a la rueda solar de los celtas.” Más tarde, el Americano Quagmyr en 1994 lo registró, aunque cedió los derechos para usos no comerciales. El emblema no tiene un significado obvio porque fue creado para ser enigmático y para el observador común, es tan solo una bonita pieza atractiva de joyería que no llama la atención, pero para los aficionados que nos encontremos en las veredas y los pasillos de nuestra vida diaria, sin embargo, el emblema está lleno de significado. El círculo exterior representa la unidad, el poder, respeto e integridad compartidos dentro de una comunidad que se protege a sí misma y a sus miembros entre sí. Los rayos que parten del centro representan un látigo en movimiento o incluso un brazo levantado y listo para azotar. Las tres partes negras entre los rayos curvados tienen tres significados: - Dominación, sumisión y switch. - Las tres reglas de oro del BDSM: Sensato, Seguro y Consensuado. - Las tres formas principales de relación: - B/D (Bondage y Disciplina); - D/S (Dominación y sumisión) - S/M (Sadismo y Masoquismo) Los tres agujeros interiores representan que un individuo, por sí sólo, es incompleto, necesita hallar su complementario. Los agujeros son el vacío existente hasta hallar dicho complementario. El metal del emblema simboliza las cadenas del BDSM. Los tres campos internos son negros, representando el lado oscuro de la sexualidad BDSM. El metal representa los grilletes que simbolizan servicio y posesión. Los tres círculos negros escenifican el control sobre el lado oscuro de la sexualidad BDSM La esquemática figuración de los brazos en aspa representa al spanking erótico. El círculo externo es significativo de la unidad en torno a la protectora comunidad.
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